Los datos que dan cuenta sobre la magnitud del flagelo de la pobreza son cada vez más alarmantes. De acuerdo con el Banco Mundial 1.400 millones de personas en todo el mundo viven en la pobreza, por debajo de un nuevo umbral de US$1,25 al día. En el caso de Colombia, el 45% están en condición de pobreza y el 17% en condición de indigencia.

No obstante lo perturbador de estas cifras, la realidad es que éste no es un fenómeno ni nuevo, ni reciente. Desde hace varios años, muchos actores vienen proponiendo acciones para “erradicar la pobreza extrema y el hambre”, como dice en los ODM. Se han convocado alianzas interinstitucionales y multisectoriales para hacerle frente a esta situación que margina, excluye y degrada a muchos seres humanos en este planeta. Sin embargo, a pesar de los muchos recursos invertidos en dinero, tiempo, alianzas y personas, la pobreza continúa estando allí, provocando en muchos indiferencia y apatía.

Qué ha fallado en las estrategias de lucha contra la pobreza?. Esta es una pregunta legítima que cada uno de los actores, institucionales y no institucionales debe hacerse, para así reformular sus acciones y tratar de que sean mas efectivas.

En lo personal, creo que el primer paso, en el cual ya se ha avanzado, es evaluar, repensar y reformular el enfoque asistencialista, paternalista  que es común en las acciones en pro de la superación de la pobreza. Se ha hecho evidente hasta la saciedad que este enfoque, por muy bienintencionado que sea, no logra la construcción de capacidades de las comunidades, no les permite empoderarse y ser participantes activos en el cambio de su realidad.

Un segundo paso, es mirar con otros ojos a las comunidades en condición de pobreza, miseria e indigencia. Verlas pensando en que con las condiciones adecuadas de recursos y apoyo, pueden convertirse en actores empoderados, y que no son pobres víctimas de un mundo capitalista cruel y salvaje. Es necesario también olvidar esa idea de “los pobres son responsabilidad única del Estado”, o peor aún, de las organizaciones sociales y no gubernamentales.

La situación de la pobreza debe ser un asunto de todos, aún de las empresas, que desde enfoques de Responsabilidad Social o de Negocios Inclusivos pueden apuntar en esta dirección, sin desnaturalizarse, sin perder su condición de empresas privadas que buscan la utilidad para convertirse en organizaciones asistencialistas no sostenibles.

Este post hace parte de la adhesión de La Buena Empresa al Blog Action Day.

Conectando la academia con los practitioners en la intersección entre empresa y sociedad.

1 thought on “La Pobreza: Mirando con otros ojos

  1. Creo que la base para el desarrollo del país, comprendiendo el tema de la pobreza, es la educación. Hay que revisar seriamente de qué manera a través de un replantemaniento en la calidad y acceso a la educación podemos atacar el problema y generar soluciones que permitan reducir los niveles de pobreza.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *