El caso de los Nule: ¿y la pregunta por los empresarios y la RSE?

Categories Negocios Inclusivos

“Peculado por apropiación, fraude procesal, falsedad en documento privado, cohecho y concierto para delinquir son los delitos por los que tendrán que responder los Nule”, reseña por aquí la Revista Semana. Para los que no estén muy enterados del caso de los Nule en Colombia (reciente escándalo de corrupción que involucra a funcionarios públicos y a un grupo empresarial que licitaba contratos del Estado), les recomiendo los artículos La Estrategia de Caracol de los Nule en La Silla Vacía y Los Nule: Llegó la hora de responder en  Revista Semana.

Hasta ahora tenía la sensación que la discusión sobre este tema se había centrado en el sector  público y en la corrupción de algunos funcionarios. Como estos comportamientos  se han convertido casi en parte del paisaje, parece que ya no nos sorprendemos, o nos escandalizamos, o nos movilizamos demasiado al saber  que por un “arreglo” de un contrato para ganar la licitación de una obra pública se pagan coimas millonarias. Esta naturalidad con las que asumimos estas situaciones dice mucho de las sociedades que construimos y de los valores que están presentes en nuestro contrato social. ¿ La corrupción como tendencia natural y “esperable” en los funcionarios públicos? . Es un tema muy importante, pero este no es el punto al que quiero referirme en este post. Me quiero referir a la pregunta por la responsabilidad desde el sector privado en este escándalo.

El sábado Daniel Samper escribió la columna ¿y a los empresarios quien los ronda?. Esta inicia con la mención del tema de tesis de grado en administración de Guido Nule, uno de los implicados en el escándalo de corrupción de los Nule: ‘Responsabilidad social de los negocios: ética y educación’. (Es una lástima que el documento no esté disponible para descarga en la página de la universidad). A partir de esta mención el principal llamado que, me parece, hace Samper es a ser coherentes y poner en práctica lo que se habla de responsabilidad social. Trae por ejemplo el asunto de la relación salarios de ejecutivos y reestructuración empresarial. Hoy es posible encontrar empresas que reportan  récords históricos en utilidades y que al mismo tiempo anuncian recortes en su plantilla de trabajadores  y planes de incentivos a sus ejecutivos.

Estos casos son demasiado grotescos, me resultan demasiado molestos e incómodos. El caso de los Nule, en que coexiste el hecho de  hacer una tesis sobre ética y responsabilidad social con la participación de concierto para delinquir en uno de los mayores fraudes que se han hecho en temas de licitación pública, además de irónico me resulta una invitación a reflexionar sobre el papel de la formación en RSE y el contexto en el que vivimos.  Creo que este caso muestra claramente que hacer RSE no pasa necesariamente por tener capacitación al respecto. No quiero que se me malentienda, ofrecer formación en estos temas a nivel escolar, secundario, de pregrado y posgrado es importante. Pero no pensemos que con esto se arregla el problema de la falta de ética, o de gestión de RSE en las empresas. La formación en estos temas puede ayudar a generar conciencia y a aportar herramientas para convertir la sensibilidad en el tema en acciones concretas, pero hasta ahí llega su alcance.

¿Por qué una persona que no es ajena a conceptos de RSE y ética participa en concierto para delinquir?. ¿Cómo se configura la decisión de participar?. Una amiga historiadora me aporta como respuesta: Ambición y Oportunidad. Creo que tiene mucha  razón. Estamos inmersos en un mundo en que hacer cosas al margen de la ley es posible, fácil,  y  una oportunidad para algunos – (interesante esta entrevista en la Revista Semana que cuenta cómo se mueve el mundo de la contratación pública en Colombia)-. En este mundo es también posible tener “capital social” en altas esferas del poder, ser corrupto, ser descubierto, ser investigado, y salir bien, con una condena de unos poquísimos años de cárcel.  En este contexto la RSE y la ética es para muchos  solo un ejercicio teórico y conceptual.

Este ejemplo de la tesis de Guido Nule creo que puede ayudarnos a no subestimar la estructura de oportunidades  que rodea a la sociedad en general y a las empresas en particular.  Esta estructura, y el entendimiento de cómo funciona, nos pueda ayudar a aclarar uno de los elementos de por qué coexiste una cercanía al tema de la ética con las acciones de corrupción.  Un ejemplo que viene a mi mente, en la época en que abundan los premios de RSE, ¿por qué no existen castigos a comportamientos  Anti-RSE?.

Este es mi brevísimo aporte a la discusión. ¿Qué opinan ustedes?

Conectando la academia con los practitioners en la intersección entre empresa y sociedad.

1 thought on “El caso de los Nule: ¿y la pregunta por los empresarios y la RSE?

  1. Hola Jenny.

    Comentarios al tuntún:

    I. Sobre algunos de los delitos por los que se procesa a los Nule:

    a. Peculado: Es un delito contra la administración pública que tiene diferentes variantes (por apropiación; por uso; por aplicación oficial diferente; y culposo. Arts. 397 y ss de la ley 599 del 2000).

    En el caso Nule, de lo que se les acusa es de, en su carácter de servidores públicos, apropiarse “en provecho suyo o de un tercero de bienes del Estado o de empresas o instituciones en que éste tenga parte o de bienes o fondos parafiscales, o de bienes de particulares cuya administración, tenencia o custodia se le haya confiado por razón o con ocasión de sus funciones“. Eso dice el Código Penal Colombiano, es el peculado por apropiación.

    Pero y entonces… si los Nule fueron contratistas del Estado, ¿Por qué se les acusa de un delito cuyo sujeto activo debe ser un servidor público?

    La explicación es simple y viene más o menos así: a) El artículo 20 de la ley 599/00 establece que para efectos penales, también se considerarán como servidores públicos, “los particulares que ejerzan funciones públicas permanentes o en forma transitoria”; y b) El art. 56 de la ley 80 de 1993 (Estatuto de la Contratación Pública) dispone que, se considerá como un particular que cumple funciónes públicas en todo lo concerniente a la celebración, ejecución y liquidación de los contratos que celebre con una entidad estatal, entre otros, al contratista.

    b. Cohecho: Como el peculado, es también un delito contra la administración pública, y es lo que podría llamarse, la quintaesencia de la corrupción: el vulgar soborno (Arts. 405 a 407 de la ley 599/00. Puede ser por aceptar y recibir (para hacer o dejar de hacer), lo mismo que por dar o prometer).

    c. Fraude procesal: Es un delito conta “la eficaz y recta impartición de justicia” (suena hasta bonito, ¿No?). Consiste en servirse de medios fraudulentos para inducir en “error a un servidor público para obtener sentencia, resolución o acto administrativo contrario a la ley”.

    [ Fin del capítulo jurídico 😛 ]

    b. Comentario ñoño:

    Parafraseando el lenguaje de la ética hacker y su remisión al glosario star wars, no puedo evitar preguntarme si lo que le pasó a Guido Nule, no fue sino consecuencia de haber caído víctima del lado oscuro de la fuerza 😛 (te dije que era un comentario ñoño). O mejor, como muy bien lo dice tu amiga: la ambición y la oportunidad se lo llevaron por delante (y a los contribuyentes colombianos, detrás suyo).

    Me gusta tu conclusión en tono de pregunta: es necesario no pasar de largo la vista sobre el contexto y las circunstancias de los emprendedores y empresarios; especialmente cuando se convive con un entorno sociocultural, para el que el servirse del “todo vale”, pareciera una actitud digna de elogiarse y emular.

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