La pregunta sobre el Por qué (parte 2)

Categories Mis recomendados, Negocios Inclusivos

Ya de regreso en Colombia. He tenido la feliz ocasión de retomar las conversaciones cara a cara con amigos que trabajan en temas de responsabilidad social  y en proyectos sociales de diversa índole. Muy seguido terminamos preguntándonos por la raíz de los problemas de nuestra sociedad y de la potencial eficacia de las soluciones a las que nos adherimos o promovemos. En algunos puntos concordamos, en otros tenemos opiniones divergentes, pero estos diálogos horizontales donde compartimos las propias preocupaciones existenciales y materiales, siempre enriquecen. A propósito de una de esas conversaciones he aprovechado para aclarar en papel alguna de mis aportes a este diálogo.

Como escribía por aquí , para  mí la pregunta del por qué de las cosas me parece poderosa y necesaria en todo intento serio de comprender la realidad.  Creo que nos lleva a pensar, a reflexionar y notar los cimientos sobre los que erigimos nuestra idea de la realidad y en consecuencia, nuestra acción. Estos cimientos a veces se tornan invisibles, y se convierten en algo que se da por sentado y  que no cuestionamos. En el libro Vida de Consumo de Zygmunt Bauman, encontré una bella frase que ilustra muy bien esta idea de preguntarse sobre los cimientos.

Cita Bauman a Mary Douglas:

“Mientras no sepamos por qué y para qué la gente necesita lujos [vale decir, bienes más allá de los indispensables para la supervivencia] no estamos tratando los problemas de la desigualdad ni remotamente en serio”.

Esta frase me impactó profundamente, por su sencillez, y por las tramas que incorpora.  En mucho de lo que se comparte sobre responsabilidad social, negocios inclusivos, consumo responsable, y otros temas relacionados, parece existir un importante afán por los indicadores, por la técnica y las herramientas. Al mismo tiempo que parece haber poco espacio para la reflexión que propone Mary Douglas, de los entramados culturales en los que estamos insertos, con los cuales nos relacionamos, y que nos hacen legitimar ciertas formas de  acción (incluyendo las perspectivas y decisiones sobre el consumo).

Quizá como promotores de un tema que pretende ser disruptivo y cambiar el estado de las cosas, somos los primeros llamados a reconocer esos supuestos dominantes,  denunciarlos y transformarlos. Tenemos la enorme oportunidad de hacer visibles a través de nuestra acciones los valores, que según creemos mucho, hacen parte del corazón de una RSE bien entendida: el respeto por la dignidad humana, el respeto por las diferencias, la solidaridad, la fraternidad, la responsabilidad, el cuidado del ambiente, el amor y la ética, por solo mencionar algunos.

Conectando la academia con los practitioners en la intersección entre empresa y sociedad.

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