Estudié administración de empresas y ciencias sociales. Esta combinación me dejó colegas y amigos de carreras diversas, y fuertes tensiones en torno a un tema que me interesa mucho: el papel de la empresa en el desarrollo. Desde cierta orilla radical de las ciencias sociales quienes nos interesamos y promovemos la RSE somos neoliberales encubiertos que ayudamos a que las empresas tengan una nueva estrategia para apoderarse del territorio y aprovecharse de las comunidades. Desde otra orila radical y me atrevería a decir que acrítica de la administración, la RSE es una panacea que le pone una cara feliz al capitalismo y lo hace más amable con todos.

Discrepo con estas dos orillas, les antecede una forma de ver el mundo social que no siempre hace evidente sus supuestos y sus propios prejuicios y prenociones. Personalmente no creo que la empresa privada sea “el enemigo” y que debamos erradicarlo, ni que sea el nuevo benefactor al que debamos rendir pleitesía. El mundo social es tan complejo que una visión tan polarizada no permite el diálogo, ni la construcción de ningún puente entre ambas visiones. La complejidad del tema muchas veces me abruma, porque nada es blanco y negro; ni todas las empresas tienen la intención de sacar el mejor provecho en detrimento de las comunidades, ni todas las comunidades están dispuestas a trabajar en esquemas que no sean asistencialistas. Después de muchas conversaciones con muchos de mis amigos humanistas y administradores, y con algunos híbridos, creo que un elemento  útil para entender la relación empresa-sociedad  es reconocer la existencia de la contradicción.

Como sociedad hemos aceptado y dado espacios a muchas formas de hacer empresa, que incluye a las tabacaleras, las mineras, las empresas que hacen pornografía, y las que producen y venden alcohol, por mencionar las que  más críticas reciben. No creo que si una tabacalera destina parte de sus utilidades a apoyar programas educativos o de salud esté actuando de forma simplemente cínica. Creo que hace lo que el contexto le permite y le pide hacer.

Sin embargo, se puede encontrar de todo. Desde la empresa trasnacional que al mismo tiempo que  terceriza sus operaciones en Bangladesh o Tailandia paga miserias (cumpliendo lo permitido en el marco legal de esos países) desarrolla proyectos filantrópicos en América Latina, hasta equipos de fútbol patrocinados por empresas que venden alcohol, pasando por empresas del agro que hacen proyectos serios de desarrollo de proveedores que ven incumplidos loa acuerdos por que los productores en el momento de la cosecha deciden vender a otro que paga un poco más. ¿Es contradictorio, es cínico, es greenwashing?.

Quizá es un poco de los tres, hay que mirar caso por caso. En el afán de obtener postulados generales hemos recortado tanto la realidad que podemos llegar a decir de un solo plumazo: “la práctica de la RSE es buena per se“, o “los negocios inclusivos son estrategias para aprovecharse de los pobres”. Creo que todos conocemos casos de empresas que hacen de todo en nombre de la RSE (hasta despedir empleados porque no cumplen los nuevos perfiles desarrollados de forma alineada a la estrategia de sustentabilidad), empresas que crean servicios financieros para las personas de bajos ingresos a tasas de interés astronómicas  (por aquello del riesgo de mercado) y otras que intentan reflexionar sobre lo que implica el  afán de lucro que impone el sistema capitalista, al mismo tiempo que buscan incorporar lo social y lo ambiental de forma coherente en sus operaciones (así estas últimas sean quizá las más escasas).

Ante este panorama complejo y diverso no hay lecturas simples. La empresa hace parte de la realidad social, y participa en su construcción. La pregunta siempre ha sido el cómo hacer empresa; ¿con qué principios?; ¿qué se permite(imos), qué no?.  A pesar que la contradicción que existe, y que nos rodea, y que atraviesa todo el mundo social el respeto a la DIGNIDAD de las personas debería ser un parteaguas. -Sí, en mayúsculas la dignidad, entendida de forma amplia y en toda su extensión en todas las dimensiones de la vida social-  Si bien las contradicciones existen y nos ayudan a entender la realidad, no quiere decir que no podamos trabajar para cambiar la realidad social, porque en últimas, como individuos y ciudadanos, tenemos una responsabilidad y un poder.

Conectando la academia con los practitioners en la intersección entre empresa y sociedad.

1 thought on “Las empresas, la RSE y la contradicción

  1. El mundo de la Responsabilidad Social está lleno de contradicciones. Deseo compartir contigo un artículo que escribí hace tiempo http://www.creadess.org/mi-blog/el-ano-i-de-la-era-ecologica-y-la-rse
    relacionado con la lectura del libro el Año Año I de la Era Ecológica de Edgar Morín. Degún este autor hay una contradicción entre el desarrollo y la ética.

    En principio la concepción del desarrollo y los principios empresariales tienden a entrar en contradicción con el resguardo de los intereses de la sociedad y con la ecología en general. Por ese motivo, los sociólogos y los ecologistas no ven con buenos ojos la empresa mercantilista. Y no dejan de tener razón. Las empresas asumen conciencia cuando la sociedad se los exige pues necesitan mucho más de las personas de cuanto las personas puedan necesitar de las empresas. Las empresas necesitan de los consumidores y de recursos humanos, sin ellos no puede existir…las personas pueden vivir sin el empleo de las empresas y sin sus productos…tal vez no de la mejor manera como nos han inculcado en la sociedad actual pero es muy posible pues así fue en tiempos pasados. Además, las personas pueden escoger en cuál empresa trabajar y qué productos comprar así que tienen la opción de escoger.

    Lamentablemente las empresas desde su visión egocéntrica pierden de vista esta realidad pues ven a sus grupos de interés como nodos dependientes de ella, siendo lo contrario, ella es un nodo que depende de su entorno.

    La sociedad no ha sabido hacer valer sus intereses y ha sido muy manipulada a través de los medios de comunicación aliados a los medios productivos y especulativos. Eso está cambiando mucho y la RSE se convertirá en una necesidad para las empresas si desean sobrevivir….tarde o temprano deberán enfrentar esta realidad.

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