¿Los negocios inclusivos cumplirán su promesa?

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Crédito: Flickr. Ver imagen original.

Hoy es casi un lugar común la idea que la empresa puede y debe ser un actor activo en las iniciativas mundiales de lucha contra la pobreza. Desde organismos multilaterales, gremios empresariales, gobiernos nacionales y grupos de la sociedad civil se hace un llamado a que el sector empresarial desarrolle acciones que contribuyan a mejorar las condiciones de vida de las personas en condición de pobreza. Considerando el panorama de América Latina y el Caribe, en el que 164 millones de personas son pobres, y de ellas, 66 millones se encuentran en situación de pobreza extrema, estas acciones que se reclaman al sector privado parecen ser cada más importantes y urgentes. Ante esta invitación la pregunta evidente es, ¿cuáles son los caminos que pueden transitar las empresas para contribuir a superar la pobreza?

Jane Nelson y Dave Prescott plantearon hace unos años un marco que permite analizar las formas en las que las empresas pueden contribuir al desarrollo. Este marco, disponible en el documento “Business and the Millennium Development Goals. A framework for action” indica que las empresas pueden contribuir a través de 1) operaciones de su core business y cadenas de valor; 2) realizando inversión social y filantropía, o 3) participando en espacios de promoción y diálogo en contextos públicos.

En América Latina encontramos diversas experiencias empresariales en estas tres áreas de acción. Actualmente muchas empresas intentan transformar su filantropía tradicional en estratégica y buscan que su contribución a la superación de la pobreza esté más cercana a su core business. Aquí aparecen los negocios inclusivos como un camino concreto en esta dirección.

Y, ¿qué proponen los negocios inclusivos?

Existen diversas definiciones con elementos comunes, la planteada por la Iniciativa Crecimiento de Mercados Inclusivos del PNUD es ilustrativa en relación con los alcances, actores y propósitos,

“Los modelos de negocios inclusivos incluyen a los pobres como clientes, por el lado de la demanda y, como empleados, productores y propietarios de negocios en las distintas partes de la cadena de valor, por el lado de la oferta. Estos modelos tienden puentes entre los negocios y los pobres para su beneficio mutuo. Los beneficios de modelos de negocios inclusivos trascienden los beneficios inmediatos y los mayores ingresos. En el caso de los negocios, incluyen el estímulo a las innovaciones, la creación de mercados y el fortalecimiento de las cadenas de proveedores. Y, para los pobres, generan mayor productividad, ingresos sostenibles y mayor empoderamiento”.

En esta definición es palpable la promesa que nos hacen los negocios inclusivos: construir un puente comercial y de mercado que genere beneficio mutuo, tanto para la empresa como para las comunidades de bajos ingresos.

Sin duda alguna, es una propuesta llamativa, y quizá por esto muchas empresas se han embarcado en este camino, constatando sus posibilidades, así como los enormes desafíos que representa. En una reciente publicación el WBCSD abordó las barreras que encuentran las empresas al impulsar este tipo de negocios. Las barreras externas han sido más estudiadas y tienen que ver con información insuficiente del mercado, infraestructura inadecuada, regulación ineficaz, desiguales flujos de caja y limitado acceso a la financiación en los mercados de bajos ingresos. Las barreras internas están en relación con el costo de oportunidad de la inversión, desalineación estratégica y operativa, y las brechas de capacidad dentro de la empresa.

Conocer las brechas a las que se enfrentan las empresas al impulsar negocios inclusivos es relevante y necesario, pues da una idea del tipo de estrategias que deben idearse y llevarse a cabo para lograr iniciativas empresariales e inclusivas que sean eficientes y provechosas. Sin embargo, esta es solo un lado de la historia.

Necesitamos generar conocimiento desde y sobre la perspectiva de las comunidades de bajos ingresos, que son el otro socio indispensable y fundamental para que existan negocios inclusivos. Los estudios que se han realizado al respecto son mucho menores en cantidad que los que exploran la mirada empresarial. Hay muchas cosas sobre las cuales sabemos poco o nada: ¿cuál es el impacto que tienen en el corto, mediano y largo plazo en la vida de las personas que  participan en ellos?  ¿Se traduce la inclusión en circuitos formales de mercado en un verdadero empoderamiento de las comunidades? ¿De qué forma? ¿Cómo se evitan y se trascienden relaciones de dependencia entre pequeñas empresas proveedoras y grandes empresas?

Hay asuntos importantes que atraviesan el corazón de este tema y que no reciben la atención necesaria. Necesitamos saber más sobre la forma como se gestionan las asimetrías, se reparten los beneficios, y como los actores que participan capturan valor para sí.

El concepto de negocios inclusivos nos promete que las empresas pueden contribuir a la superación de la pobreza. Las invita a desarrollar nuevos modelos de negocio, prometiéndoles obtener beneficios, que incluyen nuevos ingresos, nuevos mercados, innovaciones y fortalecimiento de sus modelos de negocio. Invita a las comunidades  de bajos ingresos, prometiéndoles mejorar su calidad de vida y ganar en empoderamiento como resultado de participar en circuitos formales de mercado y ser reconocidas como actores funcionales y productivos de empresas.

¿Los negocios inclusivos cumplirán su promesa? ¿Lo están haciendo ahora? ¿Tenemos evidencias más allá de números de personas involucradas y número de empleos generados? ¿Cuáles son las evidencias?. Creo que sólo ejercicios rigurosos de sistematización y seguimiento, con enfoque cuantitativo y cualitativo, que consideren tanto la voz de la empresa como la de las comunidades participantes, nos darán una respuesta que nos permita entender mejor los verdaderos alcances de los negocios inclusivos.

Nota: Este artículo fue publicado en la edición de Mayo de Evolución, una publicación del IARSE para compartir puntos de vista sobre responsabilidad social empresarial. 

Conectando la academia con los practitioners en la intersección entre empresa y sociedad.

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