Pruebas en animales: ¿un asunto de RSE?

Categories Responsabilidad Social Empresarial
Crédito: Chris_Parfitt / Flickr
Crédito: Chris_Parfitt / Flickr

Las empresas que desarrollan nuevos productos para la salud y la cosmética se enfrentan a la decisión de si realizar o no pruebas en animales. Algunas deciden sí realizarlos, otras deciden buscar alternativas y algunas deciden no realizarlos y toman esa decisión como un diferencial de marca y como un valor agregado.

Tomar estas decisiones no es fácil, se ponen en juego la perspectiva ética sobre el cuidado ambiental, la mirada del negocio, el potencial de crecimiento de los productos que se ofrecen, y los intereses de quienes compran los productos. Estos criterios se convierten en una ecuación a los que a unos elementos se les asigna más peso que otros, dependiendo de la perspectiva del tomador de decisiones.

Para algunos el tema ético del cuidado de los animales no es relevante, y sólo se concentran en los demás asuntos “duros” del negocio. Esta mirada encaja bien en el mundo unidimensional que rinde culto a la perspectiva económica, donde lo único que importa es el cálculo y la posibilidad de ganancia. Pero en un mundo multidimensional, otras reflexiones aparecen, y pueden partir de un punto de vista diferente, sobre qué tan ético es causar daño a los animales. En la reciente encíclica del Papa se aborda el tema y se aportan elementos para considerarlo:

“(…) las “experimentaciones con animales sólo son legítimas «si se mantienen en límites razonables y contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas». (…) el poder humano tiene límites (…)  «es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas». Todo uso y experimentación «exige un respeto religioso de la integridad de la creación».

De aquí me resulta especialmente interesante la expresión del sufrimiento inútil e innecesario.¿Cuándo es inútil e innecesario? Cuando hay otras alternativas que permiten evitar el sufrimiento.

En el campo concreto de la toma de decisiones empresariales, si existen alternativas para realizar el desarrollo de productos que no implican la experimentación en animales, éstas deben ser empleadas. No hacerlo, es herir a los animales de forma innecesaria. ¿Qué dice de nosotros como sociedad que tengamos la posibilidad de evitar el dolor y el sufrimiento, y no la tomemos en cuenta?.

Las grandes industrias deben detener totalmente con las pruebas en animales, esto por dos razones del orden económico y del orden ético. En el orden económico, HAY ALTERNATIVAS y emplearlas puede significar además de innovación en procesos la construcción de un valor diferenciado. En el orden ético, es injusto e indigno tratar a los animales con crueldad, exponiéndolos a situaciones a los que no se someten de forma voluntaria y que pueden ser evitadas.

Ya hay empresas que se plantean esta cuestión. P&G, por ejemplo, tiene la meta de parar con las experimentaciones en animales. Hasta hoy más del 99% de  las evaluaciones de seguridad de sus productos se realizan sin necesidad de hacer pruebas en animales. Su perspectiva es clara, “la finalización de los experimentos en animales es un beneficio para todos: consumidores, defensores de los animales e industria”.

Si la posibilidad de evitar el sufrimiento está allí, ¿qué nos detiene?

Nota: Este es el octavo artículo de una serie de 10 artículos donde se comparten ideas y reflexiones a propósito de los temas de la estrategia de RSE de P&G. Este artículo ha sido patrocinado por P&G, todas las opiniones ideas compartidas son mías.

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